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martes, 2 de junio de 2020

PÁGINA 124



        Escrito con aliento y un índice sobre la superficie vítrea, para su posterior invisibilidad, se ofreció la definición del dechado. Sin relación con alguien que haya sido expulsado, ni con el tejado o cielorraso de una construcción edilicia, “dechado” puede tener otras diferentes acepciones. Una refiere a una especie de tapiz o telar con un catálogo o repertorio de diferentes proezas en el campo de la costura. Podría considerárselo un muestrario a modo de paño el que ofrece estas alternativas de puntos, bordados, y productos del hilvanado / la ilación. Por ende, en términos más generales, la palabra también puede significar un modelo de virtudes, un ejemplo a seguir, o una muestra de imperfecciones viciosas y maléficas a no repetir. Puesto en este contexto, una de las definiciones de dechado podría referir a una inscripción arquetípica e ideal de algo que pretendió la perfección del tecnicismo, y en punto no lo logró. Y en otro mundo paralelo, del otro lado de uno de los cristales, el dechado no sería desechado y se convertiría en el modelo de los vicios y las maldades. Esos mandamientos oscuros son la ley del inframundo. Esa connotación negativa, en uno de esos universos en los que el hilo atraviesa la piel inocente; es una biblia para la tortura. Y con esas puntadas en mente, y para atarlos metafóricamente de pies y manos, les cosieron los labios y los párpados, como para empezar.

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