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sábado, 30 de mayo de 2020

PÁGINA 23

(Viene de la página 21)                                                                     

 

— ¿Qué dijo, Lec? —le preguntó el Ocultista al experto, a lo cual (desde la derecha del Mecánico, quien tenía mente, cuerpo y alma en su trabajo en ese momento) él rápidamente respondió:

—“Los Rebeldes tiraron dos Recolectores, uno ahora en su poder. Recuperen todo de inmediato, y ejecuten a los responsables” —tradujo con voz apagada, cargada de terror, igual que las miradas que lo recorrieron mientras hablaba.

—No hay tiempo que perder. Ustedes seis, llévense a Andrés ahora hacia la Torre, y no se detengan por nada del mundo, después los alcanzamos—dijo el líder, señalando al Ocultista, Comunicación, el Historiador, el Espía, el Ilusionista y el Cristalero, haciendo que se quedaran estupefactos ante la loca idea de separarse de los demás.

— ¡Ahora! —ordenó Dirección. Con las últimas miradas los adioses fueron dichos, las suertes fueron deseadas, y expresados los deseos de volverse a ver. Todos entendieron que había posibilidades de no reencontrarse con sus amigos (así como las había de no salir vivos) si no se iban de inmediato, así que eso hicieron. Un grupo de Recolectores junto a un ejército de humanos bajo hipnosis se hicieron visibles en el extremo opuesto de la calle. Sin un segundo más que perder, cuatro de los que debían irse se subieron encima de la máquina, lo más rápido que pudieron, y los otros lograron encontrar un punto seguro desde el cuál mantenerse de pie debajo del robot, parándose sobre las firmes terminaciones de los tentáculos. Salieron disparados a toda velocidad.

 

Ø  Seguir a Andrés en la página 43

 

Ø  Seguir con Alan y Coralto en la página 26


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