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sábado, 30 de mayo de 2020

PÁGINA 51

(Viene de la página 44)                                                                   


—…Y quieren que uses tus poderes para que ellos sigan una pista falsa el tiempo  suficiente para perderlos—explicó Comunicación. El grupo de Andrés estaba detenido frente a la torre de Transmisión, con el Recolector inmóvil, todos atentos al plan que recitaba el interlocutor. Al Viajero le resultó una idea peligrosa. No alcanzaba a imaginarse lo mal que estarían los demás para pedirles un desafío semejante. —Quieren saber si estás dispuesto, Eli, porque no van a aguantar mucho tiempo.

Él suspiró un momento, considerando la dificultad de la petición, pero a pesar de no tenerse confianza se dio cuenta de que era necesario que lo intentase. Iba a ser una tarea titánica, pero la tendría que llevar a cabo si querían volver a ver al otro grupo con vida.

Él accedió tras un largo suspiro nervioso. Temblaba y se sentía desmayar un poco, y tenía la frente brillante de lo ansioso que estaba.

—Muchachos, a rescatar a los otros. Comunicación, ya sabés lo que tenés que hacer—ordenó el Ocultista, mientras todos volvían a subirse al Recolector menos él y Andrés, que no entendía lo que sucedía. —Sé fuerte muchacho, sabes cómo llegar a la base, confío en que lo harás bien. Todos tenemos que hacer grandes sacrificios ahora que los Viajeros están con nosotros, hay que hacer todo lo que podamos para tomar esta Ciudad, aunque nos cueste la vida.

Comunicación accedía a lo que parecía una misión suicida y mientras los otros lo esperaban a él a que se subiera para marchar, Andrés les dirigió una mirada sorprendida y ofendida cuando Comu daba unos pasos hacia atrás y contemplaba la torre con decisión:

— ¡¿Lo vamos a dejar solo?! — gritó el Viajero.

— ¡No podemos esperar a que termine de pasar el mensaje, ¿estás loco?! ¡Tenemos que irnos ahora o los otros no sobrevivirán! —Lo regañó el Ocultista. Miró una vez más al rebelde que estaban por dejar afuera, quien estaba por entrar a la torre, y luego al grupo subido al Recolector. Sin decir más, se subió al último tentáculo por debajo del robot y cuando los demás estuvieron seguros de que ya podían marchar, el Recolector salió de nuevo invisible y se alejó de la torre.

Comunicación entró a la casa y se dispuso a cerrar la puerta tras sí para asegurarse de que nadie lo viera, pero se llevó un tremendo susto cuando alguien no lo dejó.

 

(Sigue en la página 58)

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