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sábado, 30 de mayo de 2020

PÁGINA 63

                                                       

Uno de los pasillos del recóndito lugar los guío hacia lo más profundo del entramado de travesías, en dirección a los aposentos reales. Las suntuosidades y ornamentos brillaron con un aura verdiazul, que a Andrés le pareció radioactiva, y Alan la vio embrujada. El lujo emanaba un estupor, una vibración casi sonora que hipnotizaba como una aromática en una noche de superluna. Por una entrada, el brillo de una luz rojiza le llamó la atención, y de pronto se encontró atravesando el umbral solo y con cautela. En ese ambiente secreto la penumbra era cuidada, y el resplandor carmesí, si bien visible, era leve. La tensión se sentía con vibraciones de Afrodita, de Eros, de Venus. Avanzó despacio hacia una antesala con muebles antiguos, y escuchó detrás de alguna pared el inconfundible sonido de piezas mecánicas en funcionamiento.

La anacronía/incongruencia no lo asombró, la recámara era una clara fachada que cubría un lugar con tecnología de punta; pero no había otra puerta a simple vista, tendría que investigar. Con sus oídos como guías, rápida y ágil mente inspeccionó todo el cuarto y lo descolocó el hallar (no sin esfuerzo) no una sino tres posibilidades de descubrir algunos de los secretos reales. Debajo de una alfombra, estratégicamente escondida, había una trampilla en el suelo que le sería fácil abrir. Un tapiz en la pared disimulaba una incómoda entrada hacia otro cuarto dominado por la oscuridad; y halló que un espejo de cuerpo entero cedía a la presión por su superficie refractaria. No obstante, el escalofrío de su imagen distorsionándose al tacto, lo hizo dudar de sí sería aquella la mejor de las tres alternativas. Orgulloso de sus descubrimientos, Alan vaciló entre sus caminos a escoger. También podría volver por donde vino y no desentrañar ningún misterio. Finalmente... 

 

Ø  bajó hacia lo profundo (en la página 27)    

Ø  se inmiscuyó detrás del tapiz (en la página 38)

Ø  atravesó su reflejo distorsionado (en las páginas 122 o 54 o 103)

Ø  regresó hacia el pasillo (en la página 89).

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