(Viene de la PÁGINA 30)
La travesía subterránea
los arrojó a un pasadizo concurrido. Pudieron hacerse paso entre una larga fila
de obreras, que en su laburo incansable, casi ni se percataron de la presencia
de esos dos humanos a escala recorriendo los intersticios de su morada.
Un murmuro de afluente se
sintió en la lejanía, en la oscuridad, solo iluminada intermitentemente por el
titilar de las bioluminiscencias fungi. A medida que se acercaron, la humedad
en la tierra se empezó primero a sentir, luego a oler profusamente, y más cerca
del acuífero; a respirar. Recién cuando el túnel empezó a ampliarse y desembocó
en el amplio reservorio, hasta el eco de la marcha trabajadora retumbó en el
aire. Allí pudieron ver al cuerpo de agua haciendo ondular las verdiazules
luces de los hongos, pero al asomarse no los sorprendió su imagen doblada sino
la ausencia de reflejos.
Una advertencia unísona
les llegó a los oídos, repetida por la fila en teléfono descompuesto, pero
clara como las gotas que alimentaban el espejo natural:
Al bosque entre los mundos el
pozo dulce conduce
el destino será utópico o
moribundo, dependiendo quién lo cruce
Las palabras desfilaron
también por los labios del dúo, y a la luz fosforescente comprendieron que esa
podría ser su vía de escape o su perdición. Qué sería ese bosque era la
incógnita, y los muchachos sin pensarlo demasiado se sumergieron a las aguas
resguardadas.
Cuando hundieron hasta el
último pelo, un giro sobre sí mismos los arrojó en un ambiente diferente,
pacífico, despejado, en donde los árboles solo se dedicaban a crecer solitarios
entre la hierba, y rodeando incontables estanques tales como del que habían
salido completamente secos. Al saberse transportados de un sueño a un limbo
entre universos, las posibilidades se les presentaron ante sus ojos como
puertas en un corredor.
Se contaban de a docenas y
la luz verde les permitió comprender la cantidad de porvenires con los que
contaban. ¿Qué tanto podría distanciar a un mundo del otro? ¿Qué le devolvería
el agua a alguno de sus reflejos, una maligna divinidad; una omnipotencia
retorcida?
Extendieron su vista hasta
lo que le permitieron los árboles, y…
Ø …se
fue hasta el estanque más lejano (en la
página 91)
Ø …corrió
hasta el agua más clara (en la página 100)
Ø …se
sumergió en la que hervía a borbotones (en
la página 79)
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