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sábado, 30 de mayo de 2020

PÁGINA 30

(Viene de la página 8)                                                                       

 

            Alan despertó repentinamente en su habitación, tomando aire con violencia. Los primeros minutos, su mente re-ordenó los hechos ocurridos en busca de una respuesta a la sensación que lo embargaba. Cuando dio con un dejo de calor en su mano, producto de haberse conectado con la de alguien muy similar a él, se incorporó y corrió a verse en el espejo del baño. Su reflejo le devolvió lo esperado, no atendió a sus llamados, no fue independiente, no necesitó su ayuda como en el sueño que acababa de tener.

Convencido de haber tenido una experiencia muy rara pero producto de su imaginación, hizo tripas corazón y se dejó arrastrar por el día, los quehaceres, el hambre y la cotidianeidad de su vida. No recordaba qué día era, pero convencido de tener tiempo libre, una persona lo sorprendió llamando de improviso a su puerta. Anonadado, al abrir vio al atractivo muchacho que había intentado sonsacarle información del espejo...pero esta vez no venía solo. Con sus secuaces, tomaron a Alan por sorpresa y lo arrastraron forcejeando hacia el interior de su propia casa. El dueño se defendió cómo pudo, intentó incluso que le dijeran qué querían, pero pronto cayó en la cuenta de que eso no era un robo. Lo arrimaron a las cercanías del espejo, y al objeto lo colocaron en el suelo, reflejando el techo. El doble detrás del vidrio esta vez sí fue independiente, pero impotente desde ese lado. Nada pudo hacer salvo atestiguar cómo a Alan lo sujetaron de sus cuatro extremidades, y luego lo despacharon hacia el marco ornamentado para que golpeara a su reflejo y ambos cayeran hacia el techo irreal, y cuando ese falso límite cedió, hacia una oscuridad inusitada.

Cuando el dúo abrió los ojos, les costó ver y comprender qué y dónde ocurría. Una rápida inspección les descubrió que la penumbra no era total, sino que una tenue bioluminiscencia estaba allí para permitirles ver el mundo que habitaban, uno excavado en la tierra con criaturas oyéndose en la cercanía.

Una hormiga obrera dobló el túnel de la izquierda y se les antepuso, era del tamaño de una vaca, y para su sorpresa, moviendo las antenas les comunicó algo que oyeron en sus mentes y solo ahí.

—Han despertado, humanos. Nos hemos enterado de que fueron arrojados al País del Espejo a la fuerza y lamentamos mucho lo ocurrido. Mi colonia tiene la orden de no atacarlos, sean libres de recorrer estos túneles a gusto. Encontrarán lo necesario para recuperar energías, pero tengan cuidado de no tocar los hongos de luz...

Y tan rápido como vino, se alejó. Era evidente que estaban en un sueño, una obrera no podía tener ese tamaño ni comunicarse con ellos. Pero algo en Alan le hizo querer aventurarse a soñar. Manteniendo distancia de las amenazas del reino fungi, Alan se interesó por conocer a Andrés, su reflejo, y descubrió de su vida un paralelismo con la suya hasta ser capturado entre los límites del marco-portal. Incluso le detalló las circunstancias de su originalidad, al haber adoptado el nombre de su abuelo y que hubiera sido el mutuo por nacimiento antes de un cambio de parecer, una de las tantas alternativas del destino. Ambos reflexionaron sobre las dimensiones y experiencias en ese sueño compartido, que se sentía real, vívido, y que ningún pinchazo ni pellizco lo daba por finalizado. Resolvieron continuar con el delirio, ver a dónde los llevaba, y buscar una salida ni bien les fuera posible. Recorrieron los túneles en rápida inspección para barajar sus opciones:

 

Ø  Un pasillo dio a la guarida de la Reina, en la página 63.

Ø  Un pasadizo los dejó en un reservorio acuífero, en la página 72.

Ø  Un túnel los dejó en pleno centro de ciudad Hormiga, en la página 87.


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