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sábado, 30 de mayo de 2020

PÁGINA 27

(Viene de la página 63)                                                                     


En el sótano donde el astro mayor no alumbraba, la dimensión sonora daba prueba  de un perverso ritual teniendo lugar en el que la voluntad de alguien inocente era violentada. Bien guardados en secreto artificioso, los sonidos mecánicos provenían de ese lugar, empleados en un propósito indecible, sumando tormentos. Desorientada, la consciencia bloqueó el presente, cuando el testigo parpadeó para hallarse victimario en la escena pueril en proceso. Los sesos ardieron de dolor, negación, resistencia eufórica, espuma de la boca, y penurias peores. La empatía los llevó a experimentar la agonía como un desasosiego lúcido desde los dos extremos.

Alan no pudo soportar ni por él ni por la víctima, y consiguió patear el aparato que lo había convertido en victimario. Liberada, se dio a la fuga sin decir una palabra, dejándolo solo. Necesitando una distracción, se puso a estudiar la tecnología que tenía en frente, a plantearse teorías: ¿Creaba esa máquina un campo de atracción casi imbatible, más fuerte que la gravedad? No...alteraba el flujo mismo del tiempo, creando un bucle. ¿No había conocido a un Coralto al que lo había atrapado la misma fuerza? Tenía que salir de ahí, solo o como fuera, así que en un ataque de desesperación, se obligó a correr.

 

Ø  Sigue en la página 124, o

Ø  Continúa en la página 110.


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