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miércoles, 23 de julio de 2014

PÁGINA 22

BITÁCORA ESPACIAL II

 

Ayer terminó siendo una muy larga jornada. El equipo al que estamos a cargo pretende que armemos...algo así como una familia entre todos nosotros, es ridículo. No me sé ni la mitad de los nombres de la gente que está acá. Hay jóvenes, hay adultos, hombres y mujeres, pero...no conozco a nadie. Son todos amigables, sí, hasta yo juego esa carta también, pero hay que serlo. No podemos ser ogros si vamos a pasar tantos tiempos juntos. Yo soy soltero, nunca tuve hijos, pero hay personas acá que tienen a sus esposos en hipersueño, o a sus padres, o a sus tíos. Debe ser horrible para ellos semejante cosa. Nos explicaron que mientras estemos acá será llevadero y que tendremos total libertad para recorrer la vasta nave, siempre que estemos con nuestros distintivos puestos y esas cosas. No perdernos, no tocar nada, no intentar nada, y mucho menos acercarse a los ataúdes de la gente viviente. Esas son las reglas. Ah, y por supuesto: no morir. Esa parece ser la ley de oro.

 

No hay peligro de contagio, no hay objetos punzantes, no hay...mucho por hacer. Hay infinidad de libros, películas, juegos, crucigramas, hay un gimnasio, una sala de computadoras...pero todo me parece tan condicionado...todo tan hecho. Seguro que no podremos leer cualquier cosa, los libros deben ser una selección premeditada que no nos conduzca ni a replantearnos cosas, ni a cuestionar la autoridad, ni a la sublevación, ni a...nada de todas esas cosas interesantes. Ja. Será una laaarga temporada acá abajo, pero al menos tenemos la oportunidad de aprender nuevas destrezas. Hay instrumentos, disciplinas que podemos aprender -desde deportes hasta cursos científicos- y porquerías así. Si estoy muy aburrido, calculo que podré elegir alguna de esas cosas y practicarlas con los compañeros que tengo. En mi mente los llamo mi mano izquierda y mi mano derecha, porque solo son dos. El primero se llama Jaque y el otro Chris, son grandes también, de buen pensar. Podría decirse que me caen bien, aunque es pronto para sacar conclusiones. Son con los que más hablo, nada más.

 

Hay chicos bonitos en el grupo, pero siento que al ser tan pocos no deberíamos empezar a afincar, no aún. Siguen existiendo los profilácticos, así que...

 Suena raro pensar en esto recién ahora, pero uno tiene sus necesidades, ¿no? No nos anotamos a un programa de monjas y sacerdotes, somos los sobrevivientes del holocausto que van a establecer de nuevo la humanidad en otro planeta. Tenemos que hacerlo. ¿Habrá alguno disponible ya para intentar? No creo que me convenga preguntar, se verá sobre la marcha.

 

La comida es rica, la ducha es caliente, la gente y la nave se prestan para que la pasemos bien. Habrá que disfrutar, entonces. Mientras dure...

 

 

(Sigue en la página 32)

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