BITÁCORA
ESPACIAL II
Ayer terminó siendo una muy larga jornada. El
equipo al que estamos a cargo pretende que armemos...algo así como una familia
entre todos nosotros, es ridículo. No me sé ni la mitad de los nombres de la
gente que está acá. Hay jóvenes, hay adultos, hombres y mujeres, pero...no
conozco a nadie. Son todos amigables, sí, hasta yo juego esa carta también,
pero hay que serlo. No podemos ser ogros si
vamos a pasar tantos tiempos juntos. Yo soy soltero, nunca tuve hijos, pero hay
personas acá que tienen a sus esposos en hipersueño, o a sus padres, o a sus
tíos. Debe ser horrible para ellos semejante cosa. Nos explicaron que mientras
estemos acá será llevadero y que tendremos total libertad para recorrer la
vasta nave, siempre que estemos con nuestros distintivos puestos y esas cosas.
No perdernos, no tocar nada, no intentar nada, y mucho menos acercarse a los
ataúdes de la gente viviente. Esas son las reglas. Ah, y por supuesto: no
morir. Esa parece ser la ley de oro.
No hay peligro de contagio, no hay objetos
punzantes, no hay...mucho por hacer. Hay infinidad de libros, películas,
juegos, crucigramas, hay un gimnasio, una sala de computadoras...pero todo me
parece tan condicionado...todo tan hecho.
Seguro que no podremos leer cualquier cosa, los libros deben ser una selección
premeditada que no nos conduzca ni a replantearnos cosas, ni a cuestionar la
autoridad, ni a la sublevación, ni a...nada de todas esas cosas interesantes.
Ja. Será una laaarga temporada acá abajo, pero al menos tenemos la oportunidad
de aprender nuevas destrezas. Hay instrumentos, disciplinas que podemos
aprender -desde deportes hasta cursos científicos- y porquerías así. Si estoy
muy aburrido, calculo que podré elegir alguna de esas cosas y practicarlas con
los compañeros que tengo. En mi mente los llamo mi mano izquierda y mi mano
derecha, porque solo son dos. El primero se llama Jaque y el otro Chris, son
grandes también, de buen pensar. Podría decirse que me caen bien, aunque es
pronto para sacar conclusiones. Son con los que más hablo, nada más.
Hay chicos bonitos en el grupo, pero siento que
al ser tan pocos no deberíamos empezar a afincar, no aún. Siguen existiendo los
profilácticos, así que...
Suena
raro pensar en esto recién ahora, pero uno tiene sus necesidades, ¿no? No nos
anotamos a un programa de monjas y sacerdotes, somos los sobrevivientes del
holocausto que van a establecer de nuevo la humanidad en otro planeta. Tenemos
que hacerlo. ¿Habrá alguno disponible ya para intentar? No creo que me convenga
preguntar, se verá sobre la marcha.
La comida es rica, la ducha es caliente, la
gente y la nave se prestan para que la pasemos bien. Habrá que disfrutar,
entonces. Mientras dure...
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