Unidos por
iridiscente resplandor
y bebiendo
en compañía dulce,
atraemos un
fuego que nos impulse
a la
valentía de olvidar el pudor.
Las
variantes de colores en el aire
y los humos
de sabores disidentes,
recuerdan a
rituales indecentes
de los
griegos con su libertad y desaire;
y en la
penumbra del interminable firmamento,
las
estrellas atestiguan el evento.
Y los
presentes se regodean en ambrosía
que el
placer labial despierta: fantasía.
Ninguna
regla ni moral precedente
impedirá
ante Dionisio el disfrute,
que este
ardor en todos irrumpe
y nos
habilita a la locura imprudente.
●●●
(Contra el espejo manchado
que será cárcel, laberinto, ilusión, fuente de luz y doble del alma). Una
constante auto-contemplación por inseguridad. La aplicación de mentira sobre
mentira. La sonrisa falsa con el filtro embelesador más la frase motivacional
poco original, y la dudosa doble moral. ¡Qué irónica, paradójica la pérdida de
tiempo en la onomatopeya del reloj! ¿Qué diría Cronos en una situación
semejante, de la creación adrede de lapsus, ciclos, bucles infinitos de efímera
memoria? Una falsedad que asemejaba a la muerte, una extra posición por
malentendidos generacionales.
Ojalá desaparecieran después de veinticuatro horas esos instantes que no paran de repetirse en sueños despiertos y desasosiegos tangibles.
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