↓↓↓↓↓↓

domingo, 31 de mayo de 2020

PÁGINA 99

 

Aún escuchaba el retumbar del llamado en sus oídos. En la cima, las escaleras maltratadas y en derrumbe casi permanente estaban alfombradas con tal delicadeza que ni se percató que había pisado barro y ensuciado todo el piso hasta que miró por encima del hombro, pero no le importó. Sus compañeros estaban mirando tan detenidamente algo, que comprendió el porqué de su convocatoria.

Parado en la entrada de un pasillo, estudió una gran cantidad de puertas a cada lado y una al final de éste. Todas del mismo color y con los mismos diseños, sorprendieron por lo bien conservadas que estaban junto con el pasillo, comparándolas con el polvo que tenía toda la edificación.

Enlistadas por las letras del abecedario, estaban intercaladas de izquierda a derecha, pero más extraña fue la arquitectura, que llamó aún más su atención. La disposición daba a entender que varias puertas debían dar a un mismo lugar o que todas ellas eran una colección de diminutos armarios, con misterios adentro.

— ¿Eso que está al final es un signo de pregunta?—no distinguía la figura que tenía la última, pero estaba seguro de que no era una Z. Todo eso se tornaba más y más extraordinario. ¿La calma anticipaba una tormenta o silenciaba un cementerio?

—Creo que sí. Pero no te llamé por eso, lee—le dijo Andrés, señalándole un mensaje en la pared del recibidor entre la escalera y el pasillo que no había notado. Alan leyó lo que parecía una prueba pintada con algún pigmento dorado que brillaba con intensidad a la luz de una ventana.

—"Variados destinos aguardan. Si lográs sobrevivir, podrás encontrar las mayores riquezas, más valiosas que el mejor y más grande tesoro, más impresionantes que cualquier reliquia, y más increíble que lo que tu mente pueda llegar a imaginar”.

¿La Reina había ofrecido su capital para una trampa o para una selección de un vencedor? Tantas preguntas les paralizaban hasta la lengua—Es…se ve tan…

— ¿Real, no es así?— Preguntó Coralto. Se veía serio, verdaderamente grabado en la pared, como para mayor duración.

—Sospechoso, diría yo—con una sonrisa resignada en su rostro, Alan destellaba ansiedad. ¿Qué tendría la que tenía inscripta una interrogación? Su reflejo, como para darle el último empujón a decidir, recitó la última frase del mensaje en la pared, la que había omitido al final.

— ¿Te atrevés siquiera a intentarlo?

 

 

Ø  Terminar la misión en la 112

Ø  Abrir la puerta del interrogante en la 63

Ø  Empezar el experimento en la 104

No hay comentarios:

Publicar un comentario