(Viene
de la página 23)
Lo último que vieron de Alan,
Coralto y su grupo, fue que el Defensor se encargaba de envolverlos en una
burbuja impermeable y resistente. Andrés creyó ver luces acercándose al grupo,
cuyos movimientos aumentaban de nerviosismo y velocidad segundo a segundo, y
luego se oyó un estruendo, la tierra vibró y con ella la ciudad: el Invasor
había vuelto a hablar. Y entonces, nada. La imagen de ellos se volvió un punto
cada vez más iluminado, más difuso, con más movimiento, hasta ya no verse en la
distancia.
Solo entonces, el “viajero” se
volvió hacia adelante y pudo darse cuenta de lo rápido que se movían a través
de los edificios, esquinas, autos volcados, de algún grupo ocasional de humanos
con sus Recolectores vigía, y de relojes colgantes. Ninguno de los demás era
consciente del peligro por el que estaban pasando entre los enemigos. Al darse
cuenta de que más de una vez los habían tenido lo suficientemente cerca como
atacarlos, habló dudoso: — ¿Por qué…? Qué, ¿no pueden vernos?—susurró
acercándose, aún sentado, al Ocultista, observando como de pronto doblaban por
una esquina y pasaban a escasísimos metros de los inconfundibles y éstos ni se
inmutaban.
—El Ilusionista se está encargando
de eso…nos mantiene invisibles, y tan audibles como una brisa…aunque por eso
está allá abajo y no dice una palabra. Necesita estar muy concentrado para que
la ilusión funcione y dure lo necesario. Lo ha hecho antes en varias
oportunidades, pero nunca podemos estar seguros de que funcionará de la misma
manera. Entran en juego qué tan nervioso se ponga, la amplitud de alcance, que
además sea inaudible…son muchas cosas. Y esta es la primera vez que tiene tanta
presión encima el pobre chico.
El mencionado era uno de los tres
que colgaban debajo de los tentáculos de metal, junto al Cristalero, puesto en
el grupo por precaución, y el Espía, quien desde allí vigilaba y era capaz de
percatarse de qué tan efectivo era el espejismo en este caso.
— ¿Y sus poderes consiguen despistar
hasta a los Invasores mismos? Los humanos hipnotizados deben ser pan comido, y
los otros son robots, no presienten que algo no cuadra, pero ellos… ¿seguro que no nos ven en
absoluto? —inquirió Alan, preocupado.
—Si te soy sincero…no. Por eso
tenemos al Cristalero. Las cosas se pueden poner feas de un momento a otro,
muchacho, hacés bien en estar alerta. Afortunadamente, solo faltarán unas pocas
manzanas más antes de poder alejarnos del centro y estar más seguros en las
periferias. Y de ahí, no es un largo camino. Esperemos que los demás estén
bien. Confío en Mec, él habrá tenido listo el otro Recolector en un santiamén,
y Defensor sabe lo que hace, los mantendrá a salvo hasta el final…
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