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domingo, 31 de mayo de 2020

PÁGINA 105


El Cristalero y el Defensor encabezaron la emboscada. De por si los aposentos más íntimos de la realeza no tenían un metro cuadrado sin cinco soldados listos para batallar. La alcoba emparedada en literatura era alimentada con energía mediante un cableado particular. Pero la escena se empecinó en mostrarles a la criatura más monstruosa siendo agasajada entre áureas exquisiteces, dando a luz constantemente a una raza inferior, indigna de heredar el trono. Sin descuidar su labor, los atacó al verse amenazada, arrojándoles lo que tenía al alcance. El Defensor estaba ocupado manteniendo a los alfiles, los caballos y las torres alejados, que estallaban en furia y prometían cosas horribles si algo le pasaba a su Majestad. El Cristalero desestabilizó una enorme araña incrustada de joyas y la usó para escudarlos. Se le ocurrió que usada como un arma amenazadora, podía surtir efecto para la interrogación. En un esfuerzo que lo hizo casi desfallecer, apuntó a la garganta de la agasajada en el instante mismo en que la altísima se inclinó hacia adelante para atacarlos más certera. El matricidio quedó efectuado sin darle chance a negociar su rendición. Desviados del plan, Cris manipuló el espejo gigante frente a la que agonizaba mientras el marco dorado brilló con cada matiz de luz que escapó de la que, juraron, sería vengada. El portal se abrió para permitirles un escape con destino incierto, y un torbellino de imágenes se les presentó en su mirar, entretanto giraban hacia un cierre con fogonazos estroboscópicos. En plena transportación, un fulgor cálido se ofreció cercano, tentador, y...

 

Ø  ...eligió ese resplandor en la 84

Ø  ...regresó por donde vino en la 89

Ø  …se enfrentó a la fatalidad en la 115

Ø  ...leyó el registro alternativo en la 64


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