(Viene de la página 58)
A cada palabra daba un paso nervioso, o
acomodaba el receptor, o enchufaba algo, o conectaba algún cable a alguna
consola, o una serie de botones hasta que todo estuvo como él quiso. Entonces,
se detuvo frente al micrófono cuando tuvo todo preparado y dijo: — Esperemos
que sirva y que el plan funcione. Hay un pasadizo secreto para irnos. Cuando
encuentren la ubicación ya estaremos en la base, lejos. Ahora, presioná el
botón rojo en frente tuyo cuando te lo diga y mantenelo así. Estate atento a
que en la pantalla no aparezca ninguna señal de error o alarma, porque serán
problemas y habrá que cortar el mensaje en seguida. ¿Estás listo?
Algo abrumado
por todo lo que había hecho funcionar y la maraña de cables que había instalado
de manera tan rápida; lo sorprendió la pregunta, pero procuró despabilarse y
respondió que sí. Comunicación se colocó unos audífonos y se predispuso a
ordenarle al Viajero que presionara el botón, y cuando Andrés indicó que podían
empezar, la orden fue dada y comenzó la Transmisión. Toda la ciudad oyó el
mensaje que brotó desde la torre, y los parlantes que pasaban la música
hipnótica también lo reprodujeron, llevando las palabras a kilómetros y
kilómetros de distancia:
— ¡Atención
rebeldes: los últimos viajeros llegaron a la Ciudad Gris! ¡Despierta,
humanidad! ¡Qué comience el levantamiento!
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