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sábado, 30 de mayo de 2020

PÁGINA 48



            Beber y escuchar música bailable me sirvió de mayor despeje que mis intentos durante la semana. Es raro, pero me puse a pensar en un momento de dónde saldría tanto alcohol...tantos robots. ¿Para qué los querían en la nave? ¿De qué servían? ¿Y si alguno de los que no hibernábamos nos encariñábamos demasiado con alguna de las dos cosas? La palabra clave para la situaciones desastrosas parecía ser demasiado. Si pensabas demasiado, enloquecías, si no dormías en lo absoluto te ponían a dormir, si no bailabas cambiaban la música, si no te gustaba un trago te daban otro a probar hasta que encontraras alguno que pudieras tomar mucho. Era extraño, y nadie quería contestar nuestras preguntas...parecía una pesadilla. 

            Pero al otro día mejoró. La pesadilla parecía haber terminado, a pesar de las secuelas físicas. Todos volvimos a la normalidad, y hasta me pareció solo encontrar recuerdos positivos de la noche anterior. El chico este volvió al uniforme, al igual que todos los demás, y a nadie le pareció incomodar algo de lo sucedido esa noche. Todos sintieron que había sido normal. A mí me pareció demasiado normal, y por lo tanto, alienante. No lo sé...todo fue rutinario en estos últimos dos días, pero ya veremos qué suceda el próximo 'sábado'. Lo único que ansío para ese día es volver a ver al pibe vestido tan lindo como la vez pasada. 

               No lo había dicho, se llama Coralto.

 

(Sigue en la página 59)


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