(Viene de la página 29)
Todos examinaron minuciosamente a los tres viajeros desde todos los
ángulos, buscando algo que ninguno pudo encontrar. Inmediatamente todos
buscaron algún tipo de explicación en uno de los que habían estado en ese
refugio antes de que el grupo ingresase. Éste, un hombre con aspecto de
profesor sabio, se acercó también a los muchachos recién incorporados al grupo,
y dijo:
—Los nuevos no son inmunes a la música, escuchen bien. Lo que sucede es
que la música hoy no ha sonado…
— ¡¿Cómo que no ha sonado?! Desde que tenemos memoria…no, desde mucho
antes, desde las primeras rebeliones que no se ha sabido de algo semejante.
¿Cómo es posible? —preguntó Dirección.
—No se me ocurre una buena razón, pero tenemos que informarles a los
demás rebeldes que los últimos viajeros llegaron, y discutir con ellos éste
asunto de la música.
—Perdonen que interrumpa, pero yo recuerdo música cuando apenas
llegamos, y sé que sonó un rato largo. No sé cuándo terminó—dijo Andrés al del
reloj.
—Lo que escuchamos fue música corriente que nos pasan, que ellos deben
disfrutar, no sé cómo; pero “la música” de la que hablamos es una frecuencia
que transmiten todos los días sin falta desde hace cientos de años a la misma
hora. Hace que todos comiencen a trabajar y a estar completamente bajo sus
órdenes; ese hubiera sido su destino. Que hoy no haya sonado, eso
es…tremendamente raro. Hace media hora que tendría que haber empezado.
(Reanudar híper-pesadilla en PÁGINA 81)
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