↓↓↓↓↓↓

sábado, 30 de mayo de 2020

PÁGINA 40


 

Alan fue arrastrado por el viento de la montaña sabia y está los llevó en un largo viaje en una opuesta y particular dirección. La brisa de los soplados por las deidades antañas/antagónicas, hizo al dueño del sueño desprenderse del vórtice en un punto situado generacionalmente en la senectud, transformando su raconto retrospectivo convertido en el reflejo de su antepasado. Sujeto del marco, anclado a su destino y labor, cumplió el ritual de mímesis trágico y encerrado, conjuró el desenlace. La herencia terrible lo pondrá en otra posición cuando el presente arribe, eso suponiendo que se repita ese futuro encantado en el que el daguerrotipo cobre vida y se apodere de la de su anhelado. Obra percibida en una ensoñación entre inciensos de Reina de la noche y opiáceos afín, la visión le es recitada y grabada a hielo en la espalda. Una caligrafía de tarotista de aquelarre quemaba como si la pluma helada fuera de alcohol sobre una piel herida, y sangrara transparente por su torso en el frío de cuando el infierno se congele. Ese viajero tatuado entre humos, mantras y mudras sobre el pincel, abandonó la Tribu del Desierto con la información exacta hacia el paradero de la Ciudad Gris, un beso de la muerte de la hechicera: un dedo señalando entre dos pilares en plena duna, dos piezas arquitectónicas dignas de artistas árticos => las puertas abiertas del hielo curtido en colores, similares a los de los polos marcianos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario