Por ese portal hirviente,
al habitarlo se sintió un calor de sauna, una nube de vapor se elevó por
encima, y las burbujas buscaron fosas nasales en las cuales meterse. El
capricho de la transportación fijó como coordenadas un bucle cruel en el reloj:
una trampa para el testigo desafortunado. Al sumergirse completamente, la
temperatura menguó, y la efervescencia obligó a los ojos a cerrarse, al cuerpo
a dejarse llevar, arrastrado por la corriente caliente. Detrás de los párpados,
visión y sensación obraron dispares. El contraste lo provocó la concentración
de la fiebre en un punto en específico, ese que dolía por una herida ajena. Y
la imagen en sus órbitas mostró el reflejo de una espada legendaria manchándose
de vitalidad al incrustarse fatal en una criatura del país de las maravillas,
de mirada infernal. Solo al besar el filo con el abdomen y hacer volar una gota
que se rompería en el aire, el infinito se dibujó del color de la noche. Cuando
la respiración se dificultó y la incomodidad del descanso provocó una retorcida
corporal, la apnea de sueño finalmente permitió a los ojos abrirse en la hora
más oscura donde la Luna no termina de alumbrar. Encima, clavándolo estaba el
origen de todas las pesadillas, un elfo-demonio con la mirada fija; y la
habitación sin mueble alguno, la casa vacía.
Soy Joel Cavaleri y presento mi libro-juego de aventuras en este portal de lecturas propias y ajenas, inspiración fluida y amena.
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Punto de partida >>> https://t.co/EaAh87Pm1K
— SHOE (@JoelCavaleri) February 16, 2022
...aunque LA HIPERPESADILLA también tiene dos comienzos adicionales, uniéndose los caminos más adelante. Comenzá "Infinitud" en la 5, "La Bitácora Espacial" en la 16, y/o "Inicie sesión para (des)continuar" en la página 80.
domingo, 31 de mayo de 2020
PÁGINA 79
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