↓↓↓↓↓↓

domingo, 14 de marzo de 2021

PÁGINA 130

 

Las demandas reales fueron obedecidas ineludiblemente. Los intrusos fueron designados como objetivos: en un repentino cambio de opinión, su Majestad decidió prescindir de la imagen desdoblada de los jóvenes; su aroma infectando los receptores de las obreras hasta el hartazgo. Cientos de apéndices recorrieron sus cuerpos, tirándolos centímetro a centímetro; acercándolos al cenáculo de su perdición. En horizontalidad, el mancebo se retorció como si estuviera bajo los dominios del súcubo más atractivo, oscilando entre el placer onírico y el dolor del desasosiego. Más en las rocosas recámaras, él y su reflejo fueron arrastrados a un peculiar cerco bañado por la lluvia del exterior, que los lavó de la tierra que los cubría.

Pronto innumerables criaturas formaron un manto vivo, frenético, que se encargó de devolverlos en sí,  de roerlos hasta el cansancio, adentrándose por cada fosa en el rostro y abriéndose paso entre el tejido cutáneo.

Pulsaron bajo la epidermis como si les erizaran los vellos, haciendo vibrar cada poro con cada bocado. Para cuando Alan abrió los ojos esa velada, las sábanas olían a precipitación fresca, y su piel hervía, roja, minada por heridas en descomposición, listas para el consumo de la colonia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario