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domingo, 14 de marzo de 2021

PÁGINA 128/9



Perdido en algún lugar, del espacio, del universo, en algún punto remoto del vacío, congelado y sombrío cosmos; no puedo estar en soledad. Debo existir, sin rumbo floto en la inmensidad y enormidad inhóspita, buscando. Un propósito me halla sufriendo de frío, de locura y destierro, ¿habré cometido un error? 

Hace muchas horas…demasiadas, si los cálculos no me fallan, que estoy encerrado en mi traje aislante. Voy a necesitar respirar, me va a faltar el oxígeno. No tendría que haberme dejado llevar, nunca tendría que haberme despegado de mi cama, de mi casa…nunca tendría que haber salido. Pero no hay nadie que pueda culparme de querer hacerlo. 

¿Quién no quiere estar alejado de todos? ¿Quién no quiere dejarse llevar, dormir hasta que la mente de uno se eleve a la tierra donde ninguno de aquellos problemas que nos asechan importa? Soportar pecados, no puedo contar con eso bajo ninguna circunstancia, pero…ciertos momentos del día creo reconocer nuestro sol. En aquella constelación, a mi derecha, sí. Ya me cansé de estar acá. Siento todo demasiado real como para creerme y convencerme de ser ficticio…aunque sé con seguridad que lo soy (¿o no?). Descansé y medité lo suficiente, no quiero dejar que mi mente divague mucho más porque podría perderse de nuevo. Podría enroscarme más aún. 

¿Podría dormirme si estoy dormido? Acaso los ojos bien abiertos me permiten estirar mis brazos y pretender que toco una estrella. La realidad, la verdad no podría explicar nunca como llegué a extraviarme en el medio de la infinitud intergaláctica. He sobrevivido solo en la intemperie, es todo un muy vívido misterio. Flotando en un universo de mentiras, proyecto en mi propia mente partes contrarias. 

Soy un sueño que no se ha concretado, o que no ha encontrado su lugar. O lo concreté, y por eso estoy acá: no sirvo más, he concluido. Alguien que duerme plácida, profundamente, me puso en vigilia de su inconsciente, y yo como muy tonto se ve que acepté. Mucho tiempo elegí despertar, sé que estoy atrapado en la mente, solo con los pensamientos. No debo ser yo, es inevitable. Una persona sin rumbo ni dirección. 

No puedo saber quién deambula por mi cabeza. Voy a despertar inconcluso, tirado y olvidado, solo lúcido unos breves instantes. No voy a dejar que muera esperando una resolución, voy a volver a hacer promesas, por miedo a que no se concluyan no puedo ni debo despojarlas de una oportunidad. En ese punto aferrado, astral, un puente me permite saborear mi decisión de escape. Las leyes lógicas se derriban, alucina un discurso, despeja una acción. En algún punto remoto del vasto mar salpicado, me aventuro. Despido mi integridad y dejo una estela a mi paso.

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