(Viene de la PÁGINA 36)
La conductora levantó las
cejas ante la decisión tomada y amablemente les obsequió agua y algo de comida.
Respecto a la indicación, lo que dijo antes de desaparecer en el horizonte a
toda velocidad fue:
—Si buscaban una
salvación, acaban de rechazarla. Pero si lo que querían era una salida del
desierto…algo distinto a esta infinidad, sigan mis huellas hacia atrás. Eso sí,
en caso de que la suerte los haga volver a empezar…dense la oportunidad de otro
final.
Reflexionando en esa
sentencia, el dúo caminó algo arrepentido, algo confundido. Las huellas del
vehículo continuaron hacia su origen por el espacio en que les duraron las
provisiones, y pronto los guiaron hacia un pozo. El jeep parecía haber salido
del mismo subsuelo, invitándolos a caer a un abismo. Antes de tener algo que
dudar o discutir, un temblor sacudió la arena lindante hacia el interior de
infinito, y de esa oscuridad emergió una gigantesca gusarpiente de incontables
colmillos, haciendo llover granos dorados, amenazándolos con un gutural rugido
tan inmenso como las dunas eran distantes.
Huyeron de la salvaje
amenaza lo más rápido que se los permitieron los pies, pero su extensión era
interminable. Desde las alturas, su boca apuntó a su dirección y se arrojó en
picada, engulléndolos de un bocado. Lo que experimentaron luego fueron
sensaciones encontradas: el olor fétido de las entrañas de la criatura, ser
deglutidos por las viscosas sustancias que comenzaron su descomposición, el
ardor de los ácidos estomacales, y estar cubiertos por una fina capa de tejido
blando que no se correspondía a lo inhóspito de una digestión inesperada. Lo
que le hizo a Alan abrir los ojos fue encontrarse en posición horizontal
peleando con la repugnancia del interior de la bestia, pero al hacerlo se
encontró en su cama, tapado con una sábana pero aún con la sensación vívida de
haber sido tragado. Cuando respiró agitadamente y se tranquilizó lo suficiente,
creyendo que todo había sido producto de su imaginación, descubrió su cuerpo
para hallarlo empapado en mucosidad amarillenta y caliente, deslizándose ahora
hacia el colchón e impregnándolo de olor a tripas y vapores gusanos.
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